Una Revolución que no se rinde jamás
Una Revolución, una verdadera, no se rinde jamás, puede recibir derrotas en muchas batallas, unas más duras, otras menos; pero si está fundamentada en profundas raíces históricas, en lo más hondo de un pueblo y su cultura, y su razón de ser obedece a la lucha sin descanso contra condiciones de desigualdad inherentes a las sociedades de clase o coloniaje, jamás se rinde; porque sus estructuras no responden a la condición de espacio-tiempo de un grupo de seres humanos o de un ser humano en específico; sino a las condiciones históricas que la determinan y, en fin, la hacen eterna mientras esas condiciones existan. Comprender los tiempos históricos es de los procesos humanos más complejos, porque implica desprenderse de su materialidad temporal y ver, como Jano, el tiempo pasado, presente y futuro como uno para poder analizarlo; y como nos dijo Chávez, transformarlo. Arranco con esta reflexión, un poco teórica, alejada de mi acostumbrada sencillez comunicacional, para dejar clar...






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